¿Cómo nació KHEPRI?
KHEPRI nació de una experiencia muy sencilla y, al mismo tiempo, profundamente transformadora.
Durante mis vacaciones tengo la costumbre de caminar durante horas junto al mar. Son momentos de calma, de gratitud y de silencio. El sol, el agua, la arena y el movimiento constante de las olas crean un espacio en el que la mente deja de correr y aparece una disposición natural para observar, sentir y reflexionar.
Mientras caminaba, también meditaba. Muchas veces contemplaba el Árbol de la Vida, los sefirot y realizaba algunas de las meditaciones que había aprendido de mi maestro. Esos momentos no buscaban encontrar respuestas inmediatas. Eran espacios de presencia, donde las ideas comenzaban a brotar con naturalidad.
Hay otro aspecto que forma parte de mi vida desde hace muchos años y que está profundamente unido al nacimiento de KHEPRI.
Siempre sentí una sensibilidad especial por los escarabajos. Cuando encuentro uno dado vuelta en la arena, lo acomodo para que pueda seguir su camino. Si una ola lo arrastra, lo vuelvo a dejar en un lugar donde esté a salvo. Es un gesto que me nace de forma espontánea desde hace muchos años. Quienes han compartido esos momentos conmigo saben que siempre lo hago.
Mientras caminaba, meditaba y observaba todo lo que me rodeaba, las reflexiones comenzaron a surgir una tras otra.
No las escribía.
Las grababa.
El teléfono se convirtió en un compañero de camino. Cada idea, cada reflexión y cada comprensión quedaban registradas en el mismo instante en que nacían, sin interrumpir la experiencia que estaba viviendo.
Con el paso de los días comprendí algo muy simple:
Esto no puede ser solo para mí.
Sentí que aquello que estaba viviendo podía convertirse en un mensaje capaz de acompañar a otras personas en sus propios momentos de búsqueda, reflexión y renacer.
Más que un libro, sentía que estaba naciendo una sabiduría que surgía del vivir.
Fue entonces cuando apareció su nombre.
KHEPRI.
No fue una elección casual.
Mucho antes de que existiera este libro, el escarabajo ya ocupaba un lugar muy importante en mi vida. Lo llevo tatuado en mi brazo desde antes de cumplir cuarenta años y siempre sentí una profunda admiración por todo lo que representa: el despertar, el renacer, la transformación y el movimiento permanente de la vida.
En ese momento comprendí que no estaba buscando un nombre para un libro.
Simplemente estaba reconociendo el nombre que siempre había acompañado ese camino.
KHEPRI nació caminando.
Nació entre el sol, el mar, la arena, el silencio, la meditación y la contemplación.
Pero, sobre todo, nació de una convicción muy sencilla:
La sabiduría más profunda no siempre nace de las respuestas. Muchas veces nace del vivir con presencia, de observar con el corazón abierto y de permitir que la propia vida nos revele aquello que, en el fondo, siempre estuvo esperando ser recordado.
KHEPRI · Maximiliano Lagreca Mega
